27 de March del 2017

El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas

El espacio natural protegido más grande de España

Pantano del Anchuricas

El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, el espacio natural protegido más extenso de nuestro país, y uno de los cinco más grandes de Europa, regala a nuestros ojos una inmensidad de espacio y belleza inigualable.

Posee una superficie de más de 214.300 Hectáreas, y está dispuesto sobre las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, a lo largo del límite oriental de la provincia de Jaén. Pero no es la grandiosidad de su espacio la que hace singular al Parque Natural, sino la especial calidad de los paisajes que posee, de modo que éste es conocido principalmente por sus excepcionalidades naturísticas y de paisaje, que propiciaron desde hace décadas el que fuese uno de los espacios naturales más distinguido y visitado del interior andaluz y provincial.

Entre los autores más destacados que se dejaron impresionar por la belleza de estos montes, podemos citar nombres como Jorge

Manrique, Francisco de Quevedo, San Juan de la Cruz, Antonio Machado, Azorín…plasmando parte de sus vivencias en unos textos que aún hoy nos son imprescindibles.   La unidad que forma el Parque Natural está formada por numerosas cadenas montañosas que, a modo de rosario, se van disponiendo sobre los límites provinciales. Así, junto a las sierras que le dan nombre, habría que considerar otras no menos importantes: la Sierra del Pozo, la sierra de Castril, la Sierra de la Cabrilla o la sierra del Almorchón, todas ellas con entidad suficiente como para necesitar una detenida visita.

Las abruptas formas que exhiben, no fueron obstáculo alguno, para que, desde Águila Quebrantahuesoslos albores de la historia, estas tierras se viesen ocupadas por una importante presencia humana. Desde los primeros restos hallados del Paleolítico, pasando por las culturas del Bronce y del Argar, encontrados en el yacimiento de Castellones de Ceal, hasta las poblaciones actuales, el conocimientos de estas tierras se ha visto apreciado por sucesivos pueblos y gentes. Su localización en el Alto Guadalquivir, permitió que desde muy temprano, fuese éste un lugar de paso para fenicios, griegos, íberos, romanos, etc., en su penetración desde las costas hasta el interior de Andalucía. Posteriormente estos parajes actuarían de frontera entre el Reino de Granada y Castilla, quedando escritas importantes páginas de historias que aún hoy nos resulta fácil rescatar.

Un reflejo importante del primitivo poblamiento de la sierra, es la actual presencia humana, agrupada en el gran número de pueblos que componen el perímetro protegido. En total son 23 municipios los que tienen parte o la totalidad de su término dentro de la actual delimitación, encontrándose un número de poblaciones muy superior.

Si la riqueza cultural de poblamiento es importante, no le va aDos ciervos peleando en la berrea la zaga el valor de su naturaleza. Este hecho, principal para que un territorio sea protegido, se ve en estas montañas ampliamente superado por la gran cantidad de ecosistemas diversos, que la naturaleza en su sabiduría, ha sido capaz de exhibir. Y es que, aunque estos suelos son denominados por el nombre de sus montañas, son otros elementos naturales de interés los que de forma fundamental contribuyen al conocimiento de los mismos. Así, quién no conoce estas sierras por ser la cuna del río Guadalquivir y del río Segura, o quién no comenzó a sentir en su interior las ganas de visitar estos parajes cuando a través de la televisión contemplabamos programas sobre su fauna; pese a todo, éstos resultan meras estampas, que una vez aquí se ven disminuidas ante la fuerte belleza del conjunto, haciéndonos pensar que todo obedece a una perfecta sincronía.